divendres, 30 de gener de 2015

"El nadador en el mar secreto" William Kotzwinkle (navona editorial) [Trad. Enrique de Hériz]


Laski ascendió por el mar del sueño, esforzándose para alcanzar la superficie.”

La corriente que los había llevado hasta las aguas turbulentas remitió de nuevo y perdió fuerza y les permitió regresar flotando lentamente para descansar en torno a un minuto antes de arrastrarlos de nuevo.”

La vida nos esclaviza, nos hace desear descendencia, nos genera mil ilusiones sobre el amor y lo que haga falta, con tal de lograr reproducirse.”

Y ésta, pensó Laski, es la razón de nuestro esfuerzo, que pueda venir el amor al mundo.”

aunque sí percibía la soledad de aquellos hombres y el desespero con que se enfrentaban a ella, acurrucándose ante el televisor.”

Sólo hemos de seguir adelante, con los ojos abiertos, contemplando con atención lo que hacemos, sin pensar en nada ajeno a la tarea. Entonces, fluimos con la noche.”

Una sensación de liberación se apoderó de Laski: liberación de la tierra, las casas y las tumbas. Con ese pensamiento en mente, subió a acostarse.”

Este momento muere y lo sigue otro momento que muere también. Voy de un momento al siguiente.”

Qué asustados estamos, pensó, si hasta para enterrar a los nuestros necesitamos permiso del gobierno-. Me gustaría hacerlo a primera hora de la mañana.”


Los brazos de aquellos arbolitos tocaban la caja y dejaban caer algunas agujas y unas pocas piñas diminutas.”