diumenge, 30 d’abril de 2017

"Pensar y no caer" Ramón Andrés (acantilado)


"La historia del pan es una historia social, o mejor cabría decir una historia moral, una crónica de lo que debería ser la equidad, pero, sobre todo, un relato del mundo y de su hambre, un emblema no de la abundancia, sino de la pobreza."

"Occidente, desde el Imperio romano, ha labrado una ideología del desperdicio. El derroche ya es un acto que, socialmente, se sobreentiende. Dérocher, en francés, significa 'tirar algo desde lo alto de una roca'. Un despeñar. Exige un gesto displicente, desdeñoso."

"El mundo rociado de capital, que lo impregna todo de aspiración, compra y autoengaño, resulta difícil de combatir, entre otras cosas porque en él se fragua lo que -demasiado a menudo y secretamente- muchos anhelan: convertirse en propietarios."

"Siempre vamos a por la rebanada más grande, aunque el de al lado se quede sin ella. El individualismo, según ha sido modelado en el mundo de la modernidad, no es más que la ideologización de uno mismo."

"Hay lugares que, como las personas, están abocados a un destino de yermo."

"Se trata de una sociedad en la que no hay papeles de reparto, sólo protagonistas para un mundo sobreactuado."

"La envidia es el resentimiento deseado de no poder ser el otro."

"Desde entonces la gente ya no puede vivir ni morir como antaño, cunado un kilo no pesaba un kilo. Todo era aproximado pero seguramente más preciso, no vigilado hasta el punto de perder su condición de peso."

"Pensar y no caer significa pensar y no cejar, perseverar en la pregunta, no consolidarse, no quedarse ahí, no abonar lo estático, no poner el oído a la tonalidad de la complacencia, no darse por concluido, porque nunca se llega a ser. No asentar, no sentenciar, no solidificar, no tener reparo en hacer estallar la burbuja que nos ha envuelto en su asepsia. No hacerlo indicaría un espantoso terror a la muerte, trabajar en ella y para ella, ser su asalariado."