diumenge, 5 de maig de 2013

"El giro" Stephen Greenblatt (Crítica) [Trad. Juan Rabasseda y Teófilo Lozoya]


"Lo que los seres humanos pueden y deben hacer, decía, es dominar sus miedos, aceptar el hecho de que tanto ellos como todas las cosas que tienen ante sí son efímeros, y aprovechar la belleza y el placer que ofrece el mundo."

"En resumen, se hizo posible -no fácil, desde luego, pero sí posible-, según la expresión del poeta Auden, pensar que el mundo mortal bastaba."

"Lo más importante es la propia discusión, el hecho de que podamos razonar tranquilamente unos con otros, con una mezcla de ingenio y seriedad, sin caer nunca en el chismorreo o la calumnia y dejando siempre espacio a opiniones alternativas."

"Lo que ofrecía el filósofo griego no era una ayuda a bien morir, sino una ayuda a bien vivir. Liberados de la superstición, decía Epicuro, tendremos libertad para buscar el placer."

"La cuestión, como decía Lucrecio, el discípulo de Epicuro, en unos versos de belleza inigualable, era abandonar el angustioso afán de construir murallas cada vez más altas frente a lo irremediable y dedicarse al cultivo del placer."

"En una de las grandes transformaciones culturales de la historia de Occidente, la búsqueda de dolor triunfó sobre la búsqueda del placer."

"Lo que no habría podido captar sin una lectura atenta de toda la obra y sin absorber a fondo sus argumentos, era que estaba liberando algo que suponía una amenaza para todo su universo mental."

"La respuesta a esta cuestión, pensaba Lucrecio, tenía que ver con el poder de la imaginación. Aunque son infinitos y mortales, los hombres son presa de la ilusión de lo infinito: el infinito placer y el dolor infinito."

"darnos cuenta de cómo son realmente las cosas constituye el paso fundamental hacia la posibilidad de alcanzar la felicidad."

"Ese universo no era para Bruno un lugar de melancólico desencanto. Por el contrario, le resultaba apasionante constatar que el mundo no tiene límites ni en el espacio no en el tiempo, que las cosas más grandes están hechas de las más pequeñas, que los átomos, los componentes de todo lo que existe, unen la unidad y el infinito."

"Son los pensamientos que más habría deseado inspirar Lucrecio a sus lectores. Yo, decía Jefferson en una carta a un corresponsal que deseaba saber cuál era su filosofía de vida, soy un epicúreo."